De vez en cuando conocemos a personas que, con solo tratarlas unas horas, nos dan la impresión de conocerlas de toda la vida. Nos divertimos con ellas, tenemos plena confianza y en verdad tenemos la disposición de pasar por alto sus defectos, ya que sus cualidades los anulan totalmente: nos caen muy bien.

Si eso sucede con personas que encontramos en nuestro camino y las valoramos porque están con nosotros en “las buenas y las mala”, entonces ¿Por qué no sentimos igual por nosotros mismos? En algunos casos somos nuestros más duros críticos, nos enfocamos contar nuestros defectos, nuestras fallas y somos duros; claro, la certeza de nuestros desatinos y carencias nos brindan los argumentos para no aspirar a las mejores cosas que la vida tiene reservadas para nosotros, ésas que solo se obtienen en la batalla que se libra en el interior y que se gana cuando pensamos “yo puedo, yo quiero y lo merezco”.

¿De dónde viene esta tendencia? Quizá crecimos en un ambiente donde imperó –e impera- la doble moral, en el que no es bien visto que identifiquemos nuestras fortalezas, nuestros dones y talentos, porque suena a vituperio para otros que lo hagamos, por lo que es mejor reconocer públicamente las fallas, los desaciertos y las limitaciones, pues así logramos hacer sentir a otros que son mejores o al menos que no tienen por qué superarse.

Paradójicamente nos exigen los mejores resultados en la escuela, en el desarrollo profesional y en la vida, en general. Pero si vivimos enfocados en lo que nos falta, evidentemente no hay una buena relación con nosotros mismos, pensamos que deberíamos tener otros atributos, quizá ser otras personas, de ahí surge la envidia y la autocompasión.

No se trata de evadir nuestras limitaciones y debilidades, sino de autoconocernos: es bueno saber dónde debemos mejorar, pero también identificar nuestras fortalezas, aceptar que somos buenos para determinadas áreas, que tenemos atributos favorables y sobre todo: tenemos lo necesario para triunfar: la voluntad, pues es inherente al ser humano. Dale vida a tu empresa renovando tu imagen corporativa: contamos con paquetes al alcance de tu presupuesto y de tus objetivos de marketing. Descubre por qué somos tu mejor opción. Graphos Comunicación Creativa. gcc@graphoscc.com, graphoscc@gmail.com Tel: 01(55)4444-4917.

Si nos viéramos al espejo y pudiéramos contemplar a la persona que ahí se refleja como la gran aliada en nuestras batallas, nuestra confidente y el ser que más nos ama, aceptaríamos que la soledad es buena, nos nutre y nos lleva a la paz interior. No seríamos tan implacables con nuestros errores, los veríamos como parte del proceso natural de aprendizaje y es muy probable que nos alentáramos nosotros mismos a obtener los mejores resultados, porque sabríamos que somos capaces de alcanzarlos. Nuestra forma de vivir sería un aliento para otros, quienes, más que saber que no somos mejores, necesitan saber que también pueden aspirar a lo mejor.

Conocernos a nosotros mismos es entablar una relación amorosa, amistosa, afectiva con lo que somos; caernos bien y saber que contamos con nosotros en todo momento. Nos convertimos en la amistad más entrañable, a la que le hablamos con la verdad y de la que esperamos sólo lo mejor.

¿Tú te caes bien?

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