Antes de que culminen las campañas políticas en los diversos estados del país, podemos concluir que dos han sido los temas recurrentes: el primero, la intensa guerra sucia empleada por todos los candidatos y partidos competidores, los mismo en Veracruz que en Tamaulipas, Tlaxcala, Chihuahua, Aguascalientes, Puebla, Quinta Roo, Durango, Zacatecas, Hidalgo, Oaxaca y, en menor medida, en Sinaloa la constante es la creación de campañas negras que tiene la finalidad de denostar a los candidatos, para ello han utilizado todas las armas tecnológicas que existen en la actualidad para crear confusión en la población: perfiles falsos en redes sociales, uso exagerado del photoshop a favor y en contra y los famosos bots son las constantes en estas campañas.

El segundo tema es la intolerancia hacia las preferencias sexuales de las y los candidatos, parecería que aun nuestra sociedad en general no está lista para tolerar o respetar las preferencias sexuales de cada quien, esta particularidad se ha vuelto tema recurrente a saber en tres estados: Hidalgo, Aguascalientes y Tlaxcala; en los dos primeros se cuestiona la orientación sexual del candidato y de la candidata respectivamente; memes y burlas circulan sin misericordia por las redes sociales, burlándose de dicha preferencia y es que hay que decirlo, tan claro y llano como es:  dicha situación es permitida por ambos personajes ya que más allá de respetar su preferencia, ellos no se han manifestado en ningún sentido, dando pie al escarnio social. Y es que esa franja de indefinición es el principal problema, ya que ese resquicio permite la duda y la interpretación de falta de trasparencia y honestidad frente al electorado. Lo que sí es cierto es que las preferencias de cada individuo deben siempre permanecer en el ámbito personal, ya que no condicionan el desempeño profesional.

Caso aparte merece el estado de Tlaxcala, en donde una campaña, aparentemente negra, puso el dedo en la llaga ¿está la sociedad tlaxcalteca lista para tratar el tema de la diversidad sexual, la despenalización del aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, sin que cause escozor social?, ésa es la pregunta que está en el aire, la respuesta de la candidata que sufrió de dicha guerra sucia ha sido el silencio, por ello es importante escuchar una definición al respecto, y lo es por dos razones, la primera porque el partido que la postula es pionero en el país en la defensa y promoción de estos temas, desde hace más de 27 años tal y como lo presentan en sus spots y segundo, porque al parecer la sociedad tlaxcalteca no está lista para abordar los temas en cuestión, lo cual ya es de por si alarmante.

Una tercera razón es la actitud de dicha candidata Lorena Cuellar, quien ha intentado mentir y engañar de una manera burda en la plataforma Tres de Tres -una propuesta ciudadana que pretende mostrar que tan trasparentes son los candidatos a un puesto de elección popular en México-, ya que en su declaración patrimonial manifestó contar con propiedades que valen la irrisoria cantidad de 137 pesos o 5 pesos, cabe aclarar que dichos bienes están valuados en antiguos viejos pesos, es decir, 5 pesos de hoy son 5 mil del pasado, lo cual supone que desde 1987, año en que adquirió algunos de esos inmuebles, no han incrementado su valor a pesar de que las propiedades en cuestión están ubicadas en la capital del estado donde es evidente la plusvalía adquirida en estos años.

Finalmente, podemos ver que el futuro no es nada alentador, estamos pasando una etapa lamentable para la vida política de México, en tiempos aparentemente más democráticos, lo que domina es la mentira, la falta de transparencia, cerrazón mental, discriminación y el engaño como método de convencimiento electoral.

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