Ambas opciones requieren el mismo esfuerzo, sin embargo, siempre será mucho más gratificante encontrar los recursos para concretar los planes, lograr que tus anhelos se conviertan en tus memorias, en las experiencias que te han definido como ser humano.

Es natural sentirte abrumado al iniciar un nuevo proyecto, porque implica salir de tu zona de confort, dejar lo conocido para descubrir las habilidades y destrezas que aún no sabes que tienes, pero que aflorarán cuando necesites resolver situaciones que ahora ni siquiera puedes imaginar. Con frecuencia los temores que te asaltan nacen de tu especulación, son mitos que creas para sabotearte, pero depende de la convicción con la que abraces tus decisiones, para que tus planes se conviertan en acciones.

Es justo decir que a lo largo de nuestra vida vamos adquiriendo –o heredando- un cúmulo de temores que terminan por cansarnos, así que puede suceder  una de dos cosas: que desistamos de alcanzar nuestras metas o le quitemos al temor el poder de frenarnos. Si elegimos lo primero, seremos residentes eternos de la mediocridad; si elegimos los segundo encontraremos el cómo, pues ya tenemos un por qué.

Posiblemente necesites ayuda profesional para determinar cuál es tu proyecto de vida y diseñar un plan que te permita realizarlo, sobre todo, sacar de tu mente y de tu forma de vivir los conceptos erróneos que dan sustento a tus temores, a tus prejuicios. Nadie hará tu papel ni realizará aquellas cosas que sólo tú debes llevar a cabo para concretar tus planes, pero sí puedes encontrar apoyo profesional para detectar dichos conceptos y mutarlos por los que contribuyan a tu crecimiento.

Si deseas lograr que tu futuro sea prometedor es necesario que aprendas a capitalizar tu pasado, perdonar los errores cometidos y tomar tus experiencias como un trampolín que te brinde impulso. Sólo así tu pasado será útil. De otra forma sólo estarás justificando tu pasividad y perdiéndote de la aventura de vivir.

Cuando dejas de aprender, comienzas a morir un poco. Y si tomas en cuenta que aun cuando tomes todas las precauciones para no exponerte a los riesgos de la vida, un día tendrás que dejar este plano inevitablemente, entenderás que el peor peligro que puedes enfrentar es existir sin estar viviendo. Es mejor mirar las cicatrices que te deje la vida como un tatuaje memorable de tus retos vencidos, que ver tus pasos y no reconocerte en el camino.

¿Te atreves a vivir? Graphos Comunicación Creativa tiene cursos que te ayudarán a encontrar tu por qué y tu cómo.  Contáctanos: 01 55 4444 4917 graphoscc@gmail.com gcc@graphoscc.com

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