Hace unos días se dio a conocer a través de algunos medios de comunicación una petición que promueve Change.org acerca de la eliminación de la fracción 7, del inciso “C” del Artículo 21 del proyecto de Constitución de la Ciudad de México, en el que se establece que la plusvalía de los inmuebles será propiedad del gobierno de la CDMX, lo que se recaude será utilizado para el mejoramiento de ecosistemas y zonas degradadas de la ciudad.

El tema crea controversia y confusión, pues hasta donde se sabe y se entiende estas mejoras deben hacerse con los impuestos recaudados; por otra parte, el gobierno actual, lo mismo que sus predecesores enarbolan la bandera de la izquierda, pero concesionan los servicios públicos que deberían estar disponibles para el pueblo que gobiernan, pues ¿dónde está su congruencia con su discurso cuando cobra peaje para usar las obras que fueron edificadas con recursos del erario público? ¿Qué tipo de igualdad propone si para usar las bicicletas de “Ecobici” debe contarse con una tarjeta de crédito para tener acceso a ellas? Toda su gestión es una concatenación de incongruencias, como el absurdo mismo de hacer del desaparecido Distrito Federal el estado 32, bajo el nombre de la Ciudad de México, so pretexto de un mejor funcionamiento –por cierto ¿ahora cuál es la capital de nuestro país?-; para ello se plantea una “reestructuración” que suena más a la repartición del pastel entre los partidos de “izquierda”, que a una gestión prometedora para la población de la ciudad.

Este año, ante la ineptitud del gobierno encabezado por Mancera, experimentamos índices altísimos de contaminación, provocado por la entrada en vigor del nuevo reglamento de tránsito, en el cual las multas se aplican como si se tratara de un país desarrollado, mientras que las calles, ejes y avenidas reflejan el deterioro y la falta de mantenimiento, pero cobra la verificación de los vehículos y aplica multas por el programa “Hoy no circula”. No hay argumentos que respalden la necesidad de la creación de un nuevo estado, de una nueva constitución y mucho menos la aplicación de principios con tintes “socialistas”, ya que los hechos  ponen de manifiesto la intención de mermar el patrimonio de aquellos ciudadanos que trabajan y cumplen con sus impuestos  y sostienen la economía, no solo de la ciudad, sino del país: la clase media. Adquiere los artículos promocionales más adecuados para tu empresa y para cada ocasión. Conoce nuestra amplia gama y las estrategias que tenemos para ti. Tu éxito es nuestra misión. Graphos Comunicación Creativa. gcc@graphoscc.com graphoscc@gmail.com Tel: 01(55)4444-4917

Si ha de hacerse una constitución, debe beneficiar a la población sin contribuir a la incongruente gestión de las “izquierdas” que ni son socialistas, ni buscan el bien común.