Cuando hemos tenido suficiente trecho recorrido y al parecer dominamos todo el territorio, encontramos que sin mayor aviso el camino se desvía en una curva inesperada que nos conduce a un terreno nuevo, donde somos neófitos y nuestra vasta experiencia pareciera no servir de nada. Desesperamos porque añoramos lo conocido, aunque fuera aburrido y tedioso, pero ahí éramos el pez grande en el estanque pequeño.

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En este nuevo escenario podemos enfrentar adversidades que ponen de espalda al suelo, pero si somos observadores, si realmente hemos aprendido nuestras lecciones de vida hallaremos en las desventajas una ocasión para aplicar lo que aprendimos, para tomar con calma las situaciones críticas y sabremos que entre la sensación de urgencia y una urgencia real media nuestra percepción, nuestra decisión de ver cada circunstancia.
Esa determinación define quiénes y qué somos, nos ofrece respuestas al por qué nos encontramos experimentando tales contrariedades; si no se nos ha curtido la piel ante las inclemencias de los pasajes difíciles de la vida, quizá ésta sea la ocasión para hacerlo. Si nuestra tendencia es a huir de los problemas, tal vez podremos crecer encarando la cascada de consecuencias que desatamos.
Cada vez que nos encontramos cruzando esa aparente tierra árida, muy semejante al desierto, podemos asegurar que es tiempo de poner a prueba nuestro aprendizaje de vida; no es sabio interpretar como castigo el hecho de vivir un tiempo de aflicción, porque es una condición constante en la vida del ser humano. No hay personas excelentes que no se hayan forjado al calor de la adversidad, que no haya obtenido un rico aprendizaje de sus errores y que avancen sin estar dispuestos a seguir siendo probadas.
Sí, a veces pareciera que la vida nos golpea y lastima, pero cada impacto y cada herida es para vida, para nutrir el alma y forjar el carácter de cada cual. Vivir es aprender con dolores de crecimiento, pero éstos sólo los experimentan quienes han apostado por sus vidas, por sus sueños y superan sus retos.
Si cruzas una prueba dura, siéntete honrado: la vida te distingue con una evaluación de tu crecimiento y espera verte vencer.