Al observar el panorama político actual de nuestro país, resulta casi inevitable sentir desaliento por los sucesos ocurridos, o no ver insultada nuestra inteligencia, por las explicaciones con las que la clase política pretende justificar sus acciones corruptas. Ser críticos ya no es un derecho, es una obligación, porque el despertar de nuestra consciencia colectiva es indispensable para poder ver objetivamente nuestro contexto, asumiendo nuestra responsabilidad en los hechos que nos enojan, nos lastiman e indignan.

Hay muchos temas en la agenda nacional que no son resueltos, pero los partidos políticos se apuran a organizar los preparativos de la próxima contienda electoral, pretendiendo que todos los asuntos que nos afectan como sociedad sean colocados en el archivo muerto, como si no fueran una prioridad. Pero es ahora cuando debemos cambiar los parámetros cualitativos de nuestra elección, con base en el compromiso manifestado en acciones que las diferentes fuerzas políticas han ejecutado.

Mientras el proselitismo político se aprovecha de los temas actuales como la deportación de mexicanos radicados de forma ilegal, y en algunas veces de forma legal, los verdaderos problemas nacionales como del dolor humano que generan las desapariciones, la ínfima calidad de la educación pública, la creciente tasa de trata de personas, la violencia ejercida por el crimen organizado poniendo haciendo de la sociedad civil un rehén de esta batalla entre carteles –algunos ya participan activamente dentro de las instituciones gubernamentales- y la evidente corrupción que afecta a la calidad de vida de los ciudadanos, no se  resuelven. Las administraciones actuales dan excusas y culpan a las pasadas, olvidando que en su momento pronunciaron emotivos discursos que hoy no son más que vagos recuerdos que sólo nos deberían servir de referencia de su incongruencia.

No formemos parte del juego, no compremos falacias, hagamos patente nuestra inconformidad y desde nuestra trinchera rompamos el círculo vicioso: si no hay soluciones efectivas a los problemas reales, entonces no hay ofertar válidas para las próximas elecciones, así que no votemos, exhibamos su falta de credibilidad y nuestra inconformidad. No anulemos votos: no participemos en la falacia. Exijamos congruencia, una verdadera limpieza política y social, para que podamos transitar libremente en nuestro territorio, recibiendo la remuneración justa por nuestras labores productivas, con la calidad de vida que equivale a los impuestos que se pagan: buena educación, servicios de salud eficientes, infraestructuras funcionales y en buen estado, policías confiables y políticos que en verdad cumplan sus funciones por vocación y no por la codicia y la corrupción.

No olvidemos los nombres, los hechos y los daños, porque de lo contrario no sólo repetiremos los errores del pasado, sino que seremos, como hasta ahora, cómplices de sus delitos. Sólo la sociedad civil puede cambiar el ambiente de nuestro país. Actuemos. Graphos Comunicación Creativa Agencia de comunicación y Relaciones Públicas 01 55 4444 4917 graphoscc@gmail.com