Se acerca el primer informe de gobierno de la 4T. Las opiniones se dividen acerca de la gestión. Quienes abrazan el proyecto de AMLO creen que es necesario dejarlo trabajar, dar mejores resultados que los arrojados actualmente, pues hay obstáculos políticos que impiden concretar los objetivos establecidos, pero con todo, según lo dicho por el presidente López Obrador, los mexicanos estamos felices por lo logrado hasta el día de hoy.

En contraparte, quienes se declaran abiertamente antiAMLO plasman diariamente memes y otro tipo de contenidos que expresan su repudio por la 4T y por sus seguidores, pues consideran que las políticas aplicadas son erradas, operadas desde el revanchismo y favoreciendo a quienes están alineados en su propia organización. No hay ningún reconocimiento a avance alguno por parte de la presente administración.

Ante esta polarización me surge el cuestionamiento ¿había mejores opciones en los otros candidatos que compitieron por la presidencia de la República? Sinceramente creo que no. Creo que todos los que formaron parte de ese ramillete de alternativas políticas no tenían nada nuevo ni benéfico qué aportar a nuestro país, porque todos se gestaron, crecieron y gobernaron bajo el régimen de un sistema político amañado, corrupto y que se niega a evolucionar para ofrecer un mejor panorama para la sociedad mexicana.

Los problemas sociales que nos aquejan como mexicanos son graves: altos índices de inseguridad, incremento en la tasa de desempleo, escasez de medicamentos y vacunas, una distribución de recursos que no termina de convencer al ciudadano, reprobación por parte de las calificadoras internacionales sobre el desempeño económico del país que no satisface los requerimientos reales del país y la creación de nuevas instituciones que aún no  consiguen adaptarse a las exigencias reales de la vida nacional. Si en realidad esta nueva administración se ve impedida para generar mejores resultados a causa del sucio revanchismo político que hace de los ciudadanos rehenes de los intereses mezquinos, entonces es probable que no tenga los recursos necesarios para poder crear un escenario confiable para los ciudadanos; si la oposición es capaz de cobrar su factura política con el dolor humano, tampoco es viable para ser tomada como opción en un futuro cercano.

Lo que llama la atención es que las soluciones —en muchos casos radicales— comienzan a surgir de la misma sociedad que, ante la creciente ola de violencia ejercida por el crimen organizado y solapado por un sistema de justicia ineficiente, no tiene más opción que castigar por propia mano a los delincuentes. Las organizaciones de la sociedad civil trabajan en alternativas que atiendan en tiempo y forma sus necesidades prioritarias, exhibiendo claramente las limitaciones del gobierno actual y los lastres que dejaron las administraciones anteriores. Así, poco a poco, las manos ciudadanas comienzan a crear soluciones a medida: organización con la comunidad, la creación de Apps y estrategias para enfrentar y sacar del juego a los criminales. La esperanza nace al ver a la sociedad involucrándose en resolver sus problemas, en dejar de aceptar sin queja los malos resultados y que comienza a organizarse para dar a luz a un nuevo sistema, donde la corruptela del sistema actual no quepa, no se tolere y no se practique.

Aún hay mucho que hacer, pero con una sociedad interesada, el futuro deja de ser sombrío.  #IdeariodePalabras por Selene Borges Hansen By#AgenciaInformativaGraphosCc