La noche del 28 de febrero fuimos testigos de la LXXXVIII edición de los premios Oscar, que son los más glamurosos y mediáticamente influyentes del mundo. Suelen ser el trampolín que hace la diferencia entre ser un buen actor y convertirse en una leyenda, entre ganar cientos de miles de dólares o firmar contratos millonarios.

Pero más allá de la fama y del beneficio económico que significa obtener este galardón ¿qué es lo que se premia de una película? No sólo es la historia que narra, sino la forma en que lo hace y para obtener el resultado deseado, es decir, además de transmitir un mensaje, generar una catarsis en el espectador, es necesario saber conjuntar de manera magistral a las demás Bellas Artes que participan para impactar al espectador, regalándole no sólo una anécdota más, sino una experiencia para recordar.

Alejandro González Iñarritu ha logrado tal objetivo; coordinar a los demás artistas con lo que hace equipo exige una visión clara de lo que quiere, crear un plan de trabajo definido y tomar decisiones determinantes para obtener el resultado que espera, sin importar el grado de riesgo o complejidad que exista. Este método implica por sí mismo un filtro que saca, inevitablemente, a aquellos integrantes que no comulgan los retos a vencer. Sin embargo, la efectividad de su aplicación se mide por los resultados obtenidos, los cuales son reconocidos por los premios que ha obtenido en los diferentes festivales en nivel mundial. Pero también porque cada miembro del equipo descubre nuevas fortalezas dentro de su ejercicio y se abren horizontes prometedores.

the revenant

(Imágenes tomadas de internet, redes sociales)

En esta ocasión la película “El Renacido” fue la gran ocasión para que el siempre nominado, pero nunca premiado Leonardo DiCaprio pudiera obtener el preciado reconocimiento que dará otra dimensión a su carrera; Emmanuel “El Chivo” Lubezki se colocó como el fotógrafo más premiado en la historia del cine al obtener tres premios Oscar de forma consecutiva.

Lo que queda de manifiesto en la obra de González Inárritu es que el arte, en este caso el cine, se conforma de la pasión por hacer posible un proyecto, coordinando armónicamente los elementos que pueden ser difíciles de conjuntar, pero conseguirlo implica disciplina, disposición, conocimiento, inteligencia y determinación, retando a los esquemas establecidos para abrir caminos nuevos en sendas desconocidas. No considerar el “nadie lo ha hecho” como una razón para abandonar una empresa. Ni ceñirse a la aprobación de terceros cuando la decisión radica en uno mismo. El arte obedece al placer de crear, porque en el momento en que se hace por dinero o por fama, lo que se confecciona es una mercancía.

Es un motivo de orgullo ver a un compatriota triunfar, pero es más relevante aprender de su forma de actuar y de crear para aplicarlo en nuestra forma de producir en nuestros rubros profesionales. El nivel de calidad es incuestionable y el éxito, inevitable.