¿QUÉ PODEMOS APRENDER DEL FUTBOL?

¿QUÉ PODEMOS APRENDER DEL FUTBOL?

El fútbol, al igual que la vida, es un juego de estrategia, el cual se ejecuta en equipo. La buena comunicación y la capacidad de asumir riesgos son factores vitales que se reflejan en la cancha, con los resultados que se obtienen. En este popular deporte las estrategias, las tácticas y las técnicas deben llevarse a cabo en la cancha, haciendo que los planes se conviertan en realidades. Lo mismo ocurre en nuestros proyectos de vida: no importa qué tan elaborados sean, qué tan fabulosos parecen, sino qué tan dispuestos estamos para dejar la comodidad de la situación actual para pagar el precio de vivir nuestros planes. Para los jugadores, existen riesgos que deben reducir a través de una actitud correcta: la fama, la lana y la dama, pues cuando se da rienda suelta a un ego hambriento, es fácil olvidar lo importante, el propósito que les hizo estar en la cancha y rendir su cien por ciento. Fuera de la cancha, es fácil dejarse deslumbrar por esos falsos indicadores de éxito, porque son parámetros estereotipados que aceptamos como válidos, aunque estén lejos de lo que realmente deseamos. Un partido de fútbol se gana con resultados, no solo con un espectáculo sensacional; de nada sirve “jugar como nunca” si “se pierde como siempre”. En la vida cotidiana, no se trata de estar ocupados, sino de estar enfocados alcanzando las metas que hemos trazado. Un día sin producir resultados, es un día perdido. Finalmente, el grueso de la gente emite su opinión, otorga aprobación o reprueba los planes, el desempeño e inclusive, las elecciones íntimas de otras personas; sin embargo,...
ELECCIONES, EXPECTATIVAS Y DECEPCIONES

ELECCIONES, EXPECTATIVAS Y DECEPCIONES

El pasado domingo 4 de Junio de 2017 se llevaron a cabo elecciones en Coahuila, Nayarit, Edomex, Veracruz, Oaxaca y Tlaxcala. Lo ciudadanos que participaron en estas contiendas, lo hicieron para elegir gobernadores, alcaldes, diputaciones de representación relativa, diputaciones de representación proporcional, así como elecciones extraordinarias de concejales al ayuntamiento y presidencias de comunidades. Este ejercicio democrático puso, de nueva cuenta, en evidencia al sistema político mexicano, cada vez más corrupto, lleno de simulaciones y prácticas que disfrazan de legalidad a las actividades que atentan contra la honestidad y la transparencia de las elecciones. Los votantes tuvieron la oportunidad de escuchar propuestas, promesas de un país mejor, de una sociedad más justa y de programas que, en la práctica, son imposibles de cumplir. Sin embargo, estos procesos de elección no se gozaron de credibilidad. Se escucharon discursos viejos, se vieron trucos viejos y resultados cuestionables. Los ciudadanos expectantes, aquéllos que no votaron, tenían la esperanza de que los resultados de estas votaciones mostraran una luz de cambio, una pálida silueta de rebeldía contra un sistema manipulado. Pero no fue así, porque la transformación social, política y económica, no ocurre mágicamente en las urnas. Más bien es en las urnas donde comienza una oportunidad para ver si un proyecto político funciona, pero también es ahí donde se dan votos de castigo, donde deberían ponerse de manifiesto las posiciones, los aciertos y los errores de cada gestión. Más es el día a día cuando un proyecto de nación toma forma, donde se vive lo que se votó, desde donde se evalúa lo que se aprobó. Sin embargo, la apatía, la desunión,...