¿PLATICAS CONTIGO?

¿PLATICAS CONTIGO?

¿Cuántas veces te has propuesto dejar ciertos vicios, emprender nuevos proyectos o adoptar nuevos hábitos, con la sincera y genuina intención de mejorar tu calidad de vida? ¿Y cuántas veces te has descubierto a ti mism@ comprándote excusas que justifican las caídas o recaídas? Probablemente la cruda moral de deprime y abortas la misión, pensando que es imposible abandonar tu estado actual. Es normal, pues los hábitos o los vicios son la forma en que asumimos la vida, como asimilamos nuestras existencias, son parte de nuestros esquemas internos. Romperlos implica un ejercicio consciente que requiere enfrentar a nuestros temores, nuestras carencias y nuestras inhibiciones. Nuestra decisión de mejorar se enfrenta con un cúmulo de miedos que pueden tirar por tierra nuestros esfuerzos. Es decir, se trata de una batalla que se libra en la mente. Las culpas y los remordimientos conforman un pesado equipaje en el camino de la transformación que recorremos para dejar el estado primigenio, con el que nos sentimos inconformes, para llegar al que deseamos alcanzar. Estas culpas y estos remordimientos tienen una raíz que dio sentido a los vicios que practicamos, pues fungieron como una válvula de escape. Bloqueamos lo que nos incomoda y nos duele, pero inconscientemente nos castigamos, saboteando nuestros planes, pues consideramos que no merecemos cosas buenas y justificamos nuestra “mala suerte”, damos por  hecho que es imposible cambiar, porque nos juzgamos duramente y nos sentenciamos a sufrir las carencias que experimentamos. Despojarnos de esa pesada carga, perdonar nuestras fallas, nuestras caídas y asimilar nuestras debilidades, viene como consecuencia de establecer una relación con nosotros mismos, de un ejercicio de autoconocimiento, en...