#NoAlGasolinazo NO A LA VIOLENCIA. SÍ A LA LEGALIDAD

Sobran los motivos para la indignación: por una parte, el incremento injustificado de las gasolinas, el diesel y el gas LP, argumentando que el aumento no tiene que ver con la reforma energética y asegurando que será en beneficio de los mexicanos más pobres. Por otro lado, los saqueos a comercios por parte de grupos de choque infiltrados en los movimientos de rechazo al incremento, a fin de desvirtuar dichos movimientos. Se trata de una vieja estrategia aplicada por el gobierno, aprovechada también por otros grupos políticos para empoderarse y ganar adeptos. Ya es de conocimiento público. Evidentemente el aumento al impuesto aplicado a las gasolinas obedece a una mala administración ejercida por el presente gobierno, pues los recursos que pierden por un lado los tratan de recuperar a través de cargas impositivas por otras vías. Sin embargo resultaría más viable y benéfico en términos sociales si en verdad el Estado Mexicano se atreviera a llevar a cabo tres acciones básicas: reducir el número de legisladores; bajar el sueldo a los altos mandos en el gobierno y retirar las partidas económicas a los partidos políticos, ya que son éstos, meras piezas en el juego de la simulación democrática que nos ha dejado sin opciones reales para elegir. Las marchas, los cierres carreteros, así como de gasolineras no son medidas efectivas con las que se puedan lograr avances. Como mencionamos antes, son pretextos para los infiltrados. La violencia no es la salida. La legalidad si lo es. Entonces, qué hacer para demostrarle al gobierno que no estamos de acuerdo con sus medidas, pues bien, la legalidad misma ofrece la salida....
ACCIONES EFECTIVAS PARA PROBLEMAS REALES #NoAlGasolinazo

ACCIONES EFECTIVAS PARA PROBLEMAS REALES #NoAlGasolinazo

Enojados. Indignados. Hartos, pero no sorprendidos, así nos encontramos ante la noticia del incremento de las gasolinas, el diesel y el gas LP, pues en realidad la congruencia y la formalidad no son características que distingan la gestión del ya más que desprestigiado Enrique Peña Nieto y demás funcionarios públicos que integran el gabinete. Las reacciones no se han hecho esperar. La gama es amplia: desde quienes que proponen no cargar gasolina por tres días, los que cierran las carreteras en diferentes zonas del país, algunos que  bloquean gasolineras, hasta aquellos que van en el metro, de vagón en vagón, incitando al pueblo a levantarse en armas porque este país ya no tiene remedio. Sin embargo, ninguna de estas acciones ofrece un impacto efectivo para que los ciudadanos nos hagamos oír por las autoridades que ignoran deliberadamente los acuerdos que ofrecieron en tiempos de campaña y que fueron sus argumentos para aprobar las controversiales reformas. La encrucijada es clara: o producimos para generar dinero o nos manifestamos en contra de las acciones que afectan de a los bolsillos de los mexicanos. Pero la solución no es lejana, ni siquiera violenta, pero sí efectiva: dejemos de usar nuestros autos. Usemos el transporte público. Pongamos a prueba la movilidad del país, especialmente en la Ciudad de México. Si no hay demanda, incrementa la oferta. Es la ley de la competencia. Si no hay consumidores, la única vía real es bajar los costos. Digamos con hechos “no estoy dispuest@ a pagar el precio que señalas”, sin que dejemos de producir, sin poner en riesgo nuestras fuentes de ingreso y sin caer en...