¿HIJOS O MASCOTAS?

¿HIJOS O MASCOTAS?

Tiendas de ropa, accesorios, estéticas, cafeterías, pensiones, hoteles y hasta centros de yoga se han abierto a propósito de las mascotas, especialmente para perros y gatos. Este nicho de mercado tiene su oportunidad gracias a que hemos humanizado a los animales, imaginando que su felicidad se finca en los mismos fundamentos artificiosos en lo que nosotros ciframos el éxito: ropa de moda, cortes de pelo modernos, collares costosos y actividades que nada tienen que ver con su naturaleza. La gente que dice amar a los animales enfurece ante la sola posibilidad de que algún animal sea maltratado físicamente, entendiendo por maltrato físico a los golpes, que estén encadenados en una azotea, que no se les provean las condiciones adecuadas de salud, desde sus alimentos hasta sus vacunas. Pero ¿Qué hay de ponerles vestidos o disfraces que son incómodos para ellos? ¿Qué piensan de tratarlos como pequeños niños –y en algunos casos, como sustitutos de un compañero sentimental? ¿Y si los alejamos de su entorno adecuado obligándolos a vivir en espacios tan estrechos o incómodos, en climas opuestos a su naturaleza o en condiciones que les merma su carácter natural? Los animales son cohabitantes nuestros de este planeta, y si bien algunos se han adaptado históricamente a nuestra forma de vivir, no tenemos derecho a alterar su naturaleza por ciertas debilidades que, como sociedad, hemos gestado, tales como la incapacidad de interactuar con otros seres humanos para formar familias, o en nuestra decisión de no tener hijos, sublimamos esta necesidad en una mascota que debe someterse a nuestras manías, como si fuera un esclavo al que le imponemos la dura...

JUEGOS OLÍMPICOS: ENTRE EL COMPROMISO CON LA VERDAD Y LOS DESENCUENTROS EN LOS NEGOCIOS

  Los Juegos Olímpicos. El evento deportivo más importante del mundo que se realiza periódicamente y promueve valores de competencia, honestidad, hermandad y tolerancia. Por supuesto es un suceso mediático que congrega a los principales medios de comunicación internacionales; por supuesto su transmisión en los diferentes países significa un negocio interesante y muy conveniente para los medios involucrados y las marcas que patrocinan al evento. Eso no tiene mayor relevancia, excepto que en México la situación que impera al respecto es que dicho negocio excluyó a los dos gigantes mediáticos que controlan no sólo la transmisión de programas tanto en televisión como en radio, medios impresos y on-line debido a un desencuentro con el hombre más rico del mundo y que cuenta con tanta influencia que pudo decidir qué medios transmitían en México las jornadas de los Juegos Olímpicos. El hecho de dejar fuera al duopolio mediático de México tiene consecuencias que afectan en mayor o menor medida al público espectador que confía en la credibilidad de los contenidos de cada programa, cada comunicador y el compromiso que supone tener un medio masivo de comunicación. Sin embargo la inauguración de la más reciente edición de los Juegos Olímpicos no fue mencionada en los espacios informativos de Televisa, incluso podría decirse que la noticia más relevante de ese día fue la reprogramación de un partido de fútbol mexicano por causas climáticas. Si un consorcio que cuenta con un peso mediático tan relevante como Televisa decide dejar de informar sobre el evento más importante en términos deportivos en el mundo a causa de un desencuentro comercial, entonces pone de manifiesto que...