SER MUJER, SIN FRASES HECHAS

SER MUJER, SIN FRASES HECHAS

Es 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer. Todo un debate. Para algunas personas ser mujer es todo un desafío porque la sociedad aún tiende a priorizar las ventajas de la masculinidad. Para otras personas, no hay nada que celebrar, si lo que se celebra es su vulnerabilidad y su victimización.   Otros más consideran que ser mujer no tiene por qué celebrarse, porque en un mundo de igualdad no hay por qué distinguir a sus componentes. El contexto mundial contemporáneo muestra que la mujer aún enfrenta desventajas culturales y sociales que le limitan en más de un sentido, restringiendo su libertad de acción, de ser y de pensar, en donde su libertad de tránsito se ve limitada por una perspectiva desigual en la que vestir de cierta forma, ir a algunos lugares o practicar determinadas actividades las convierte en sus propias victimarias, ya que atreverse a esta igualdad es atentar contra su integridad, pues justifica la reacciones violentas y en algunos casos depravadas por parte de la misma sociedad. En todo caso, esta fecha es una buena ocasión para reflexionar, más que en torno a las injusticias practicadas por terceros, en nuestra propia actitud frente a la femineidad, porque las mujeres no son necesariamente víctimas de los hombres, sino de todo un sistema de educación provisto por las mismas mujeres, condicionando a la sociedad a roles aceptables en los que se promueve la desigualdad, basándose en la ignorancia, en viejos usos y costumbres aprendidos de generación en generación. Quizá más que felicitar a la mujer por sobrevivir a un sistema de creencias, de reglas y de funcionamiento...